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Es sobre las diez de la noche de la víspera de San Juan, cuando se prende fuego a una pira cuadrada de leña de roble mercada por el Ayuntamiento. Antaño era tradición que la leña se trajera del cercano pueblo de Sarnago. El lugar es el anfiteatro o plaza anexo a la ermita de la Virgen de la Peña. Su imagen apareció sobre un espino que jamás se secaba y pertenece, por ello, y pese a su posterior advocación, al grupo de las Vírgenes del Espino, tan frecuentemente unidas a lugares con presencia templaria. Es muy milagrera y se conservan testimonios escritos de algunas curaciones suyas de gran renombre. Precisamente muchos de los que pasarán el fuego lo hacen debido a promesas realizadas a esta imagen. Cuando la leña se ha consumido uniformemente, al cabo de hora u hora y media, se comienza a extender con cuidado la alfombra de ascuas. Antes de poner la leña se habrá inspeccionado el terreno para evitar la presencia de piedras u objetos metálicos. La causa de esta precaución es que tales objetos son susceptibles de acumular el calor y quemar los pies de los "pasadores". El fuego lo pasan sólo los del pueblo. No porque ninguna ley, escrita o no, lo prohiba, ni tampoco porque a nadie se le impida el probar suerte sino porque no abundan los voluntarios foráneos. Los de fuera se queman, suele ser la frase con que acaban todas las discusiones sobre el tema. Un cura de los de antes de la guerra, quiso pasarlo para demostrar a sus fieles que no había milagro ni prodigio alguno en ...
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Primeros vuelos con alas delta Rogallo en Soria, en el año 1978
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La plaza Mayor de San Pedro Manrique, donde se encuentra el ayuntamiento, empieza a poblarse de valientes vespertinos que acuden, poco a poco, a presenciar la continuación de la Sanjuanada. Más tarde, sobre las frías piedras de las calles comienzan a resonar ecos lejanos de cascos equinos. De pronto, al revolver una esquina, aparece majestuosamente el primer caballero a lomos de su corcel. Es el primer concejal que acude a la mágica cita. Pronto irán acudiendo los demás. En esto, los caballeros están simulando expulsar de la villa a judíos y forasteros. Parten entonces los ediles transmutados en bélicos jinetes y recorren los campos circundantes. Es durante este periplo cuando consumen unos roscos especialmente elaborados en todo San Pedro la mañana de San Juan. Vuelven luego junto a la ermita del Humilladero pues es allí adonde habrán llegado las Móndidas y donde van a recibirlos. Una vez juntos ediles y Móndidas, asisten a una violenta cabalgata que ha de celebrarse montando los caballos a pelo, sin montura alguna, a lo largo de la dilatada avenida que va desde la ermita a la entrada del pueblo. Los vencedores serán premiados con roscas idénticas a las que llevan las Móndidas dentro de sus cestaños. Antaño se les entregaban éstas mismas, pero ahora las Móndidas gustan de conservarlas como recuerdo y entregan otras similares a los caballistas. Es entonces cuando las Móndidas recitan unos poemas o cuartetas compuestas por algún amigo o conocido a veces, y otras por algún ...
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Ya se van los pastores a la extremadera, ya dejan la Sierra triste y oscura. Así rezaba esta rondalla soriana. En el video uno de los últimos rebaños de ovejas merinas de Soria. Desde hace unos años la familia Sáenz García ya no trashuma al extremo, ahora sus ovejas invernan en las Fuentes aunque en verano se muevan hasta los pastos de Oncala.
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