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He viajado desde México tratando de buscar la suerte que se me arrebató dos años antes, durante los cuales me pasé muchas horas por los bosques de La Pernía, disfrutando de su entorno y esperando el momento de tener un encuentro con el oso pardo. Se me había advertido que era muy peligroso, y la gente se extrañaba de que me adentrara en los bosques completamente desarmado. Los primeros relatos los recibí en La Campa, un lugar de encuentro entre todos los pernianos, donde se juega a las cartas (la brisca, el tute, el subastao), mientras se toma una caña (cerveza sin embotellar) o un buen vaso de vino acompañado de alguna tapa (bocadillo presentado en el mostrador). "De lo que te tienes que cuidar es de que se pare en dos patas, aumenta su volumen enormemente y es una señal de que el animal está molesto". En el mes de mayo del 2004 un conocido del Pueblo de Lebanza, uno de los 12 de que se compone La Pernía, fue a recoger hongos como lo había hecho todos los años por esa época. De pronto vio al oso a una distancia de 20 metros, cuando recobró el conocimiento estaba tendido en el suelo con una rodilla rota y terminó en el hospital, primero de Cervera de Pisuerga y luego de Carrión. Fue.....me dijo mientras mostraba la alteración producida por los recuerdos, un momento de esos que parecen nunca acabar. Por lo general el oso no ataca, pero se defiende cuando es atacado, perseguido o acosado. El oso pardo es el animal terrestre, nativo de esta región, más poderoso. Pesa hasta ...
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Pueblo de La Pernia ubicado en la montaña palentina donde las estaciones primavera, verano, otoño e invierno son tan contrastadas como sus nombres. Donde habita el oso, tasugo, esquilo, lagarto verde, vaca viruela, venado, rebeco, liebre, corzo, jabalí, raposo, perdiz, codorniz y zorro. Han desaparecido el Urogallo y el lobo. Donde se pueden encontrar en el campo amiérganos, ajuérjanos, arráspanos, amostajas, amajuetas, andrinos, calambrojos, amaíllas, avellanas, agrullas, setas, hongos, amajuelas, agavillas, hayucos, arráspanos, avellanas, calambretas, frambuesas, tallos, lecherinas, borrajas, cuernicabras. etc. Donde en el invierno entran mejor los torreznos (tocino untado en el pan), el caldo, morcillas y chorizos acompañados de un buen vaso de vino, un trago de la bota o del porrón. En el verano era fácil ver segar el trigo y llevarlo a la era, trillar, atroparlo con el gario y beldar con el bieldo aprovechando el viento del norte para luego cribar. Meter el trigo en costales, llevarlo al molino y luego hacer con la harina cada 15 días el pan en el horno de la casa y alguna que otra torta. Mientras se estaba sobre el trillo arrastrado por dos vacas tudancas de vez en cuando sentaba bien beber agua fresca del botijo. Todos los veranos se veía a la gente segar la hierba en lombillos, esparcirla para que se secara, apañarla con el rastro, echarla en el carro después de uncir las vacas con el yugo. Llevar la hierba y meterla en el pajar por el boquerón. Encima de la ...
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